¿Qué hace que pasemos de la compasión a la indiferencia? Siempre me pregunto qué vida se esconde debajo de esa capa costrosa y de esa mano extendida, no creo que al cielo, sino a ese agujero negro que muchos tratan de llenar con vino, con locura...
Nos perturba la indigencia porque nos recuerda los frágiles que somos y que hay una línea muy delgada entre tu guiso caliente y el suyo encontrado en la basura.
Las interpretaciones pueden ser variadas, a según qué es el 'manjar' y qué la 'basura'; el insensible y el que lo siente en su carne, su sombra, sombra de la sombra.
Hace poco, en Facebook, alguien subió un anuncio que decía algo así como que "regale a sus hijos, adopte un perro o un gato", ya no recuerdo bien, y que, si bien hacen por un lado defensa contra el abandono de los animales, también expresa la indolencia como humanos, de que muchos dan más atenciones y menesteres a su mascotas que al vecino, sombra, que no tiene ni para comer.
Parece que aquí veo a tu propia Juana, eso me agrada.
ResponderSuprimir¿Qué hace que pasemos de la compasión a la indiferencia? Siempre me pregunto qué vida se esconde debajo de esa capa costrosa y de esa mano extendida, no creo que al cielo, sino a ese agujero negro que muchos tratan de llenar con vino, con locura...
ResponderSuprimirNos perturba la indigencia porque nos recuerda los frágiles que somos y que hay una línea muy delgada entre tu guiso caliente y el suyo encontrado en la basura.
Un post con muchas lecturas. Un final genial.
Un abrazo, Silvia.
Las interpretaciones pueden ser variadas, a según qué es el 'manjar' y qué la 'basura'; el insensible y el que lo siente en su carne, su sombra, sombra de la sombra.
ResponderSuprimirHace poco, en Facebook, alguien subió un anuncio que decía algo así como que "regale a sus hijos, adopte un perro o un gato", ya no recuerdo bien, y que, si bien hacen por un lado defensa contra el abandono de los animales, también expresa la indolencia como humanos, de que muchos dan más atenciones y menesteres a su mascotas que al vecino, sombra, que no tiene ni para comer.
Un juego de sombras muy bueno.
Felicidades :-)